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Psicoterapia integradora

Mi principal objetivo es poder ofrecer a mis pacientes una terapia personalizada, adaptándola según sus necesidades. Cada paciente es único, el origen de sus síntomas es diferente y evolucionan de forma distinta. Por ello, considero que la ayuda psicológica debe ser personalizada y gracias a la psicoterapia integradora puedo guiar y ayudar al paciente de la forma más adecuada.

Gracias a la formación realizada y a mi experiencia en varias clínicas y asociaciones, dispongo de distintas herramientas para acompañar al paciente en su camino hacia la recuperación y el bienestar

 

El enfoque terapéutico tiene un apoyo en la Terapia Cognitivo Conductual al ser una de las terapias que ha demostrado una alta eficacia. No obstante, mi trabajo está centrado en los Sistemas de Apego, EMDR (Eye Movement Desensibilization and Reprocessing), Hipnosis Clínica, estrategias de la Terapia Sistémica y Terapias de Tercera Generación.

 

Las siglas EMDR significan en inglés «Eyes Movement Desensitization and Reprocessing» (Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares), es un abordaje psicoterapéutico utilizado para resolver dificultades emocionales causadas por experiencias difíciles en la vida del paciente. EMDR se usa para trabajar incidentes traumáticos como duelos, accidentes, fobias, acoso o maltrato psicológico y físico, abuso sexual, entre otras patologías.

También se usa para aliviar la angustia y potenciar los estados emocionales agradables que permitan un mejor crecimiento personal y ayudar en el proceso curativo de la persona.

 

La terapia EMDR está avalada por la Organización Mundial de la Salud y las Guías Clínicas Internacionales para el tratamiento del trauma. Se basa en la comprensión del efecto de las experiencias vitales adversas y traumáticas sobre la patología y en el procesamiento de dichas experiencias.

En 1987, Francine Shapiro, psicóloga norteamericana, descubrió que los movimientos oculares voluntarios reducían la intensidad de la angustia de los pensamientos negativos. También demostró que EMDR reducía de manera significativa los síntomas del Trastorno por Estrés Post Traumático en sujetos expuestos a la guerra de Vietnam y víctimas de abuso sexual.

Apego - Trauma - Resiliencia

Apego

 

El concepto de “apego” hace referencia a los vínculos emocionales que formamos con otras personas a lo largo de nuestra vida, primero con nuestros progenitores, y después con sus amigos, su pareja, sus compañeros y sus hijos. Las relaciones que establecemos con nuestras figuras de apego nos ayudan a entender como vemos el mundo, como vivimos nuestros conflictos y como nos relacionamos con los demás. El apego es una necesidad universal y primaria

 

El apego seguro corresponde con una figura de cuidado que es capaz de responder adecuadamente a las señales emocionales del niño. Éste crece desarrollando una imagen segura de sí mismo y de confianza en los demás.

 

El apego inseguro corresponde a unas figuras de cuidado que no llegan a conectar emocionalmente, o bien no son consistentes con los cuidados emocionales por lo que no llegan a ser una base segura. En este último caso hablamos de trauma de apego, por lo que el niño, no podrá desarrollar una buena autoestima, ni seguridad en sí mismo y ni una adecuada capacidad de regulación emocional.

 

Durante el proceso terapéutico generamos una base segura para el paciente y reparamos el trauma de apego dotando a la persona de una alta autoestima, una buena gestión emocional y seguridad en sí misma.

El psicólogo británico John Bowlby fue el primero en describir el apego como una “conexión psicológica duradera entre los seres humanos”. Él define el apego como un vínculo emocional profundo y perdurable que conecta una persona a otra a través del tiempo y el espacio. Bowlby indica que os enlaces formados por niños con sus cuidadores en sus etapas más tempranas, tienen un alto impacto que no desaparece y continúa durante toda la vida.

Trauma

 

Cuando hablamos de trauma (la palabra trauma deriva del griego y significa «herida») hacemos referencia a una «herida psicológica» que puede ser provocada por variadas situaciones. Por ejemplo, cuando oímos hablar de traumas lo asociamos a problemas grandes, como guerras, accidentes, abusos, etc. Sin embargo, los especialistas valoramos como trauma emocional otro conjunto de vivencias como desprotección, humillación, la falta de atención emocional, etc.

 

Cuando sufrimos un suceso para el que no estamos preparados y que nos genera un dolor emocional muy intenso, nuestro organismo es dañado a nivel emocional. Debido a la alta intensidad de la emoción, no disponemos de las herramientas necesarias para que nuestro sistema pueda procesar el incidente y guardarlo en la memoria de un modo sano y adaptativo. En este caso, nuestro cerebro encapsula la información dolorosa para poder seguir funcionando de la manera más sana posible, y es precisamente el hecho de bloquearla lo que hace que se convierta en trauma. 

 

El daño afecta de tal manera a la salud y el bienestar de la persona, que ésta puede llegar a desarrollar creencias falsas y dañinas de sí misma y del mundo que le rodea. Los efectos del trauma dependerán de la persona, de su historia y entorno afectivo, del momento en que se haya producido y de su reiteración a lo largo del tiempo. 

 

Los traumas emocionales no resueltos pueden estar asociados al desarrollo de trastornos mentales como, por ejemplo, trastorno de estrés postraumático, ansiedad, ataques de pánico y depresión

 

En psicoterapia desbloqueamos el trauma y lo procesamos con EMDR para eliminar los efectos que ocasionan en la actualidad.

Resiliencia

 

La resiliencia es el proceso de adaptarse bien a la adversidad, a un trauma, una amenaza, problemas de salud, problemas de relaciones personales, situaciones estresantes del trabajo, etc. La resiliencia no es una característica que las personas tienen o no tienen, incluye conductas, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidas y desarrolladas por cualquier persona a lo largo de su vida.

 

Hay personas que son resilientes porque han tenido en sus cuidadores o en alguien cercano un modelo de resiliencia a seguir, mientras que otras lo han aprendido por sí mismas. Las personas resilientes han tenido que luchar contra situaciones adversas y han desarrollado las habilidades necesarias para enfrentarse de una forma satisfactoria a los diferentes retos de su vida

 

Durante la terapia trabajamos los hábitos o creencias aprendidas que no nos permiten superar las adversidades de una forma adecuada y  así, desarrollar las habilidades necesarias para ser resiliente.

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